Un rebozado crujiente con un relleno de queso derretido: pollo Alfredo

Cuando se habla de la belleza, hay un viejo refrán que dice: "Lo que cuenta es el interior". No importa que alguien sea muy guapo, si su belleza no es auténtica, puede ser realmente aburrido. En algunos casos, este principio también aplica en la gastronomía: hay platos que no son nada extravagantes por fuera, pero cuando les das la primera mordida, descubres que tienen un encanto oculto. La siguiente receta es un magnífico ejemplo de esto, aunque ya su crujiente rebozado suele despertar las papilas gustativas. Si bien tiene una buena apariencia, no se compara con la sensación de sabor que se esconde dentro del pollo Alfredo...



Vas a necesitar (para 3 porciones):

• 4 lonchas de jamón curado
• 1/2 cebolla picada
• 100 g de queso crema
• 50 g de mozzarella
• 50 g de queso parmesano rallado
• 50 g de perejil
• Sal y pimienta
• 3 pechugas de pollo
• Harina
• 2 huevos
• 200 g de pan molido
• Aceite para freír

Así se hace:

• Fríe el jamón y agrega la cebolla. Pon esta mezcla en un bol grande y añade el queso crema, la mozzarella, el queso parmesano y el perejil. Condimenta todo con sal y pimienta.
• Hazle una hendidura a lo largo a cada una de las pechugas y rellénalas con la mezcla. Rocíales sal y pimienta.
• Cubre las pechugas de pollo con harina, después con huevo y, por último, con pan molido. Si prefieres una corteza crujiente un poco más ancha, pasa las pechugas por el huevo y el pan molido dos veces.
• Fríe ligeramente ambos lados de las pechugas a fuego medio y luego mételas al horno 20 minutos a 180 ºC.

Cuando las pechugas estén listas, puedes servirlas con una ensalada fresca para que tu comida sea ligera pero generosa. Puede que a tu familia y amigos no se les vayan los ojos cuando la vean en el plato, pero en cuanto prueben su delicioso relleno, ¡te mirarán como corderito para que les des más!
Origen: riquisimo.net