Parecía que nada podía hacerlo feliz hasta que aparecieron estos dos pequeñines

Los amantes de los animales saben desde hace mucho tiempo que los perros tienen emociones complejas aunque las escondan detrás de sus adorables ojos. No son solo capaces de sentir amor absoluto y afecto, también pueden experimentar una profunda tristeza. Pueden crear lazos de amistad y sus corazones pueden romperse cuando pierden a sus amigos. Esto es justo lo que le pasó a un braco de Weimar llamado Harlow.




Cuando Sage, su mejor amigo de cuatro patas, murió, Harlow se quedó totalmente destrozado. Apenas quería jugar, comía muy poco y se pasaba los días durmiendo de pena. Esta es una de las últimas fotos en las que salen los dos juntos.



Pasaron semanas hasta que Harlow retomó interés por ver a otros perros y jugar con ellos. Cuando su dueño trajo a dos nuevos "hermanitos" a casa, Harlow los recibió con mucho cariño.



Los tres se hicieron inseparables muy pronto y ahora se pasan el día jugando o acurrucándose. Además, son increíblemente fotogénicos.



La diferencia de tamaño no importa para nada. Harlow, India y Reese están hechos los unos para los otros.



Cuando pueden acurrucarse y hacerse un ovillo los tres juntos son los perros más felices del mundo. ¿No quieres unirte a ellos?



Nadie se habría imaginado que Harlow podría ser tan feliz de nuevo. Harlow no ha olvidado a su viejo amigo, pero en su cara puedes notar la felicidad que esta nueva amistad le aporta. ¡Y a sus nuevos amigos parece que tampoco les importa!



¿Quién se atrevería a decir que los animales no son tan sensibles como las personas? Qué bonito es que Harlow haya encontrado nuevos amigos y una nueva familia. ¡Les deseamos lo mejor a los tres!
Origen: nolocreo.com